Manu Muniategiandikoetxea en Koldo Mitxelena

Informalismo site-specific

Manu Muniategiandikoetxea ha ideado y realizado “Behar gorria primavera azul” específicamente para la espacio expositivo del Koldo Mitxelena, respondiendo a la invitación de esta entidad. Muchas obras de las presentadas no son nuevas, pero han sido adaptadas a esta nueva ubicación. La distribución en salas de este espacio lo evidencian.

La pintura de este bergaratarra es informal, suelta, despreocupada, las piezas parecen mal acabadas, a menudo con pequeños defectos técnicos sin importancia, como clavos a la vista, o indicaciones sin borrar, que hacen que el procedimiento empleado se evidencie. Tal vez por eso, por esa apariencia de rudeza, guste tanto a los jóvenes. Manu es de esos pintores que consiguen enganchar a estudiantes, modernos, raperos y coleccionistas. Su pintura –y también su persona- es cautivadora, campechana y directa. No usa demasiados colores, pero evidencia el comportamiento de la pintura como sustancia húmeda y viscosa que se desliza por la superficie, que se seca, que se mezcla, y todo ese tipo de características físicas y químicas. Le gusta la madera como soporte, trabaja sobre módulos, y como buen pintor vasco del siglo XXI, ha pasado por su etapa de pintura abstracta “de rayas”.

La pintura para entender el mundo
Manu Muniategiandikoetxea entiende la práctica pictórica como forma de entender la realidad, como su conexión con el mundo. Su disciplina es su refugio, desde el cual nos mira, escruta lo que le rodea. Elige lo que más le interesa, se apropia de eso y lo retrata, lo dibuja, lo pinta, lo recrea, le da mil vueltas, en un juego que parece no tener fin. Es una pintura lúdica, aunque el juego es sólamente válido para el artista. No veo que deje mucho lugar para la interacción con el espectador en la mayoría de las pinturas y esculturas que presenta a modo de instalación. Con la salvedad de los dibujos eróticos instalados en una recóndita sala del Koldo Mitxelena. Imágenes calcadas de revistas pornográficas con rotuladores de colores. Entre ellas, algunos dibujos en los que aparece el propio pintor autorretratado a través de maquetas de esculturas, escondido, pero mirando, hace que inevitablemente el espectador se vea cazado en una pequeña trampa, y sin comerlo ni beberlo, se convierta en un voyeur accidental. Estos dibujos forman parte de un libro de artista realizado con serigrafía, y editado el año pasado.

Apropiacionismo como estrategia
Desde hace mucho tiempo, la estrategia más clara, que más ha utilizado Manu Muniategiandikoetxea y que mejores resultados le ha proporcionado, ha sido copiar la obra de otros artistas. Puede resultar algo escandaloso, pero cuando es tan descarado parece que pierde esa perversidad que se le otorga a los plagiadores. Hace algún tiempo, Manu Muniategiandikoetxea pintaba esculturas de Txomin Badiola. Se trataba de muebles dislocados, a los que el escultor de Bilbao había “liberado” de su función utilitaria, a menudo cortándolos, uniéndolos entre sí, ubicándolos en las paredes, etc. Ahora, el pintor, trabaja con obras de los constructivistas rusos, como Rodchenko o Popova. Busca en catálogos o en libros de historia elementos como maquetas que aquellos vanguardistas elaboraron hace casi 100 años, a principios del siglo XX, en la convulsa era de la revolución bolchevique, la primera Guerra Mundial, etc. Ni las necesidades que tenían aquellos, ni su contexto, ni sus condicionantes tienen nada que ver con las que puede tener un pintor de hoy en día. Pero hay algo común, algo que a Manu Muniategiandikoetxea le parece muy apetecible para “chupar” de estos artistas: Badiola, Rodchenko, Popova, también Bruce Nauman, Kippenberger,… y es precisamente su status como artista. El pintor se quiere meter –y se mete- en su piel, para enfrentarse a problemas artísticos ante el cuadro, solucionarlos, o errar, y de los errores aprender, para volver a salir al cuadrilatero más fortalecido, al siguiente asalto.

Instalación, pintura, escultura, arquitectura
Se percibe en la exposición una gran ansia de abarcar diferentes campos del arte. La pintura se ha expandido. De los soportes modulares que empleaba el artista para crear cuadros de mayor envergadura, pasa a formas tridimensionales. Los sistemas de amarre son similares, pletinas atornilladas a los bastidores o a las esquinas, y los elementos modulares parecen ser de un formato que a Manu Muniategiandikoetxea le deben de resultar familiares. Pero las construcciones se muestran originales, libres de prejuicios, como el resultado de un gran juego. Por otra parte, una vez más, el autor no esconde sus fuentes, y comprobamos que provienen del constructivismo ruso. En “La casa roja” se explica cómo fue un encargo para El Baluarte de Iruñea, y lo que vemos aquí es una reconstrucción. La solución arquitectónica ofrecida por el artista es parte del dispositivo, casi es lo que le da su razón de ser. Lo mismo ocurre con la pieza que parece que ha sido aplastada para que cupiera en un contenedor de transporte que se ubicó frente a la playa de Miami. Aquí se ha recreado el espacio, para que la pieza vuelva a tener sentido. En ocasiones parece que los módulos de estas construcciones han sido trozos de cuadros, como si los rompiera y los reciclara en el estudio.

Un pintor con label vasco
Manu Muniategiandikoetxea es un pintor que ha triunfado en el mercado estatal. En Madrid expone habitualmente en las mejores galerías de pintura y arte contemporáneo. Es llevado a ARCO, su obra cuelga en las colecciones permanentes de los principales museos y ha ganado muchísimos concursos. Pero siempre ha sido fiel a su origen, sus ideas y su amabilidad.

“Behar gorria primavera azul”
en Koldo Mitxelena, Donostia, hasta 20 Mayo
(lunes, domingos y festivos cerrado)
Horario: martes a sábado de 10.30 a 14.00 y de 16.00 a 20.30

One thought on “Manu Muniategiandikoetxea en Koldo Mitxelena”

  1. Kaixo
    Hoy, buscándo páginas de arte he dado con tu blog y realmente me ha encantado esta lección que nos das a todos sobre la pintura del debagoiendarra Manu Muniategiandikoetxea, para mi uno de los artistas clave del arte actual en Euskal Herria. Siempre me han impresionado las obras en las que juega con las formas de los objetos cotidianos, como “mahai txuria”, o los desgarrados trazos de otras como “martirizado” e incluso la melancolía de alguno de sus autorretratos (a mi me recuerda a un clown triste).
    En definitiva, no tengo duda de que me acercaré a ver esta muestra, que ahora, gracias a tu comentario comprenderé mejor y disfrutaré más.

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