La Casa Árbol de Txuspo Poyo

Txuspo Poyo presenta su obra Casa Árbol, una instalación en medio de un bosque de robles, en la montaña navarra. Se trata de una especie de casa que consta de dos habitáculos. Si bien este artista es más conocido por deconstruir los dispositivos del lenguaje cinematográfico, también ha mostrado un profundo interés por la arquitectura. Y por lo lúdico.

El 30 de abril se presenta este proyecto al que Txuspo Poyo y el ayuntamiento de Alsasua han estado dando vueltas desde hace años (desde 2001). La Casa Árbol fue pensada en un principio como revalorización de un jardín abandonado que se quería recuperar, en el centro del pueblo. Alsasua ha sido un cruce de caminos con un gran potencial industrial de fundiciones, canteras y ferrocarril y en la actualidad apenas queda rastro de todo ese patrimonio industrial. Debido a unas obras públicas, no ha sido posible ese emplazamiento para el proyecto del artista, y se decidió el paraje de bosque de robles de Dantzaleku a las afueras del pueblo.

La construcción está hecha en madera, y sujetada por creativos e inusitados sistemas de anclaje y amarre, como la propia escalera por la que se accede a su interior, unos robustos aros que rodean el tronco y se ajustan con unas gomas, y unos cables de acero. Ningún clavo se ha utilizado contra el árbol. Txuspo Poyo integra su obra en la naturaleza, un bosque de robles, en un entorno navarro, en su tierra de origen, y también vasco, contexto en el cual es enmarcado el artista. Esta “vuelta a la naturaleza” puede descolocar, en una primera lectura, a quienes conocemos de las andanzas por New York de este artista urbanita y cosmopolita. Pero recordando su afán por experimentar con los procedimientos y conceptos cinematográficos, incluso aquellos elementos del “séptimo arte” que tienen que ver con su dispositivo, entre ellos los de su organización espacial arquitectónica (el cine como sala física, donde todas las butacas están orientadas a la pantalla, foco de las miradas de todo el público), y reflexionando ante la fotografía de la caseta del árbol, con ese mirador, parece que poco a poco va cobrando sentido.

Deconstruyendo la arquitectura del hecho cinematográfico
La arquitectura aparece a menudo como tema de los audiovisuales de Txuspo Poyo, como por ejemplo el ascensor de Bilbao o los puentes de Manhattan de “Stalker” o en la panadería de Lavapiés donde se desarrolla una extraña pelea entre dos personajes. También la escalera que instaló en la galería Moisés Pérez de Albéniz puede darnos una pista.

Por una parte, aquella instalación, entorpecía el acceso al espacio expositivo, pero también era una infraestructura que condicionaba el visionado de la exposición. La arquitectura determina totalmente la fisicidad del punto de vista de quien la habita, y el encuadre de lo que se percibe. En la Casa Árbol, todas las paredes están cerradas menos la de la ventana, que ocupa toda la cara del cubo. Es como si Txuspo Poyo dirigiera nuestra mirada hacia el paisaje, de la misma forma en que en la sala de cine, por la disposición de paredes y butacas, la mirada está dispuesta hacia la pantalla.

Pero la dislocación de la casa en dos módulos, y el hecho de que el tronco del árbol sea al mismo tiempo columna y protagonista de la “película”, lleva las cosas a un segundo plano, que continúa y va más allá que el primero. Ese descoloque, incluso físico, divide en dos módulos la obra, tal vez también el concepto. Como en un ejercicio de metalenguaje, como si quisiera que la sala de cine mirara a otra sala de cine que a su vez mira a la pantalla.

Vuelta a la naturaleza
El land-art, ese movimiento que nació en los 70s, está siendo revisitado por muchos artistas contemporáneos. Los artistas del contexto vasco, además, incorporan al interés por “lo natural”, por el entorno menos manipulado con grandes obras infraestructurales, una cuestión que preocupa mucho en este (no tan nuevo) mundo globalizado. Es el interés por la identidad. En este caso, cruzada y transitada por las características de su emplazamiento “en un entorno donde la percepción del paisaje y la participación del espectador lo convierten el un lugar abierto a la experiencia tanto personal como colectiva”, como dice el artista.

El lugar y el no lugar
Siento una extraña sensación de desolación y soledad al ver los audiovisuales de Txuspo Poyo. Pienso en el personaje de Stalker que lanza una botella con un mensaje desde el puente de Brooklyn al agua, o en ese hombre en la oscuridad en el ascensor de Bilbao. Parece que el artista vincula ese tipo de personajes a arquitecturas de tránsito: pasillos, caminos, corredores, puentes, ascensores. Lugares que parecen irreales, ficticios, “de película”, como la Casa Árbol. Un refugio para un niño fugitivo.

Una obra lúdica
Txuspo Poyo es un artista multidisciplinar que posee una gran habilidad para anticipar y estimular la imaginación del espectador. (…) Produce mecanismos para generar misterio, suspense, sorpresa” dice la presentación de su página web… Me resulta como si fuera un director de cine, como cuando Hitchcock decía que le gustaría tener una palanca con la que manipular las sensaciones del espectador, para hacerle sufrir o reir. Txuspo Poyo da mucha importancia al juego, crea jugando. En los inicios de su carrera (hace muchos años), manipulando dispositivos como pequeños proyectores de juguete, cassettes, etc… o como en este caso, y lo mejor para explicarlo es recurrir a sus propias palabras: “recontextualizando el imaginario infantil de la construcción de una casa en un árbol como lugar de absoluta libertad entre el deseo y el trauma. Un lugar de pensamientos divergentes que confluyen en el proyecto con los resultados convergentes en su realización. Un lugar de inicios acechado por un lugar de ausencias.”

7 thoughts on “La Casa Árbol de Txuspo Poyo”

  1. joder! como se parece a la caseta que teniamos en mibarrio de txikis!
    solo que esta tiene calefaccion central, no?
    no te jode!

    A

  2. Bueno, bueno, Amagoia, no tiene calefacción central. Está abierta al público, dentro no hay nada, sólo el espacio. Y sí, quiere ser como las casetas que hacen (o hacían) los chavales…

  3. ya hemos visto el manual de supervivencia de lan ekintzaa.
    muy chula la maquetación y todo. sobre todo el cómic tuyo! jejeje!

    A

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