“Tres dibujos”, expo de Abigail Lazkoz en Marzana (Bilbao)

El dibujo, ahora y siempre. Abigail Lazkoz en espacio Marzana.

Abigail Lazkoz presenta en Espacio Marzana de Bilbao dibujos sobre papel pertenecientes a tres series recientes. Se corresponden parte de la instalación que presentó en Museo Guggenheim Bilbao “130.000 años de últimas tendencias”, la serie “Antianimismo” con dibujos de gran formato y la serie “Stone tellies”.


El dibujo y sus posibilidades
“Tres dibujos” es el nombre de la nueva exposición de Abigail Lazkoz en Bilbao. Se refiere a tres líneas de trabajo. La artista bilbaína presenta algunos dibujos de tres series diferentes, con sus correspondientes preocupaciones, planteamientos y también formatos. Lo que unifica a todas estas obras es la intención manifiesta y evidente de inscribirse en una disciplina artística tan interesante como el dibujo. El dibujo tiene muchísimas posibilidades, muchas de ellas sin explotar apenas. Abigail Lazkoz, desde el año 2000, ha desarrollado una trayectoria imparable y muy profusa en obra. Siempre se ha inscrito en el dibujo, pero siempre buscando ir más allá. Parte de una autolimitación formal muy radical: emplear únicamente los colores blanco y negro. Ni siquiera hay grises. En ninguna de sus obras (por el momento, …a veces creo que tal vez en un futuro…, pero esto no es más que la suposición de este pobre amante de los colorines que soy yo). Así pues, como la artista trabajadora que es, ha ido evolucionando, desgranando poco a poco las fases formales que puede haber desde las obras más “sencillas” de aquel libro que publicó con la editorial “Belleza Infinita” por el año 2000, hasta los muy elaborados y abigarrados diseños más recientes que se exhiben aquí. Si bien antes creaba a partir una gran economía de líneas nítidas y limpias, produciendo sensaciones más asépticas (formalmente, aunque los contenidos pudieran ser terribles…); ahora, los detalles, las tramas de miles de finas líneas negras que se entrecruzan, las repeticiones de motivos y de iconos pueblan sus grandes producciones.

El dibujo expandido: muralismo, instalación, escultura.
En ese “ir más allá” en sus dibujos que Abigail Lazkoz lleva a cabo, encontramos interesantes aportaciones. El gran formato es un elemento común en sus obras. Las realizaciones del principio eran murales realizados con pintura negra sobre paredes blancas. La artista pintaba directamente con un pincel, pacientemente, laboriosamente, cuidando el trazado correcto de cada línea. La percepción del espacio intervenido de esta manera tenía más relación con la instalación que con el propio dibujo o el muralismo, paradójicamente. A menudo veíamos grandes personajes enmarcados en otros lugares, otras arquitecturas, sintiéndonos un poco descolocados por esas visiones. La obra expuesta en el Museo Guggenheim de Bilbao en la colectiva Chacun a son Gut del año pasado (una sala entera pintada como una sección de un cementerio) puede ser un claro ejemplo de esta vertiente más de instalación. En la exposición actual, en el espacio Marzana, tenemos los dibujos realizados sobre papel, grandes piezas de papel colocadas sobre las paredes con discretas chinchetas. Vemos los bordes del papel, sin marcos, sus pliegues, sus tensiones y ondulaciones, así como las líneas de los dibujos, seguras y firmes, y las zonas más amplias de negro, pintadas dentro de los límites del diseño. Y la sensación es tan física que no se puede dejar de pensar en que estamos ante algo casi escultórico. Algo liviano, pero grande; sencillo como la línea sobre el plano, pero riquísimo en matices, referentes, cuestiones formales, espaciales,… incluso sociales. La misión de representar diversas texturas (humo, piedra, madera, tela, etc), así como la sensación de tridimensionalidad y de recrear el espacio por medio del claroscuro de luces y sombras, subrayan esta intención de pensar en claves de escultura.

El cómo y el qué.
Tenebrismo, difusos límites entre lo realista y lo fantástico, diversos sistemas de representación cohabitando el mismo dibujo, cierta fascinación por escenas de situaciones límite, como ataques militares, explosiones de bombas, personajes histéricos, la deconstrucción del marco… hay algo de Barroco, de romántico en estas obras, en todo lo que hace Abigail Lazkoz. Al ver los dibujos se evidencia que no podía ser de otra forma, que la estética y el contenido surgen a la vez. Esa es otra gran preocupación de la artista. Hace años pintaba (dibujaba) mujeres jóvenes problemáticas, expresivas, con los ojos fuera de sus órbitas y la boca retorcida. Eran piezas relativamente expresionistas, si bien la estética, visualmente limpia y con cierto aire de cómic, parecía restarle importancia al drama. La artista ha ido desarrollando otras preocupaciones, se ha centrado en más temas, aunque claro, sigue siendo la misma. A menudo se ven máquinas, parafernalia militar, como armas, tanques, soldados (vivos y muertos). La muerte es otro gran tema constante últimamente: cementerios, nichos cúbicos, calaveras. Y la comunicación: la palabra, la mentira, el grito, la protesta, la mueca.

Entre New York y Bilbao
Abigail Lazkoz se instaló en Nueva York en 2002, si bien antes ya había trabajado allí.
En 2003 realizó el mural “Day after day in the tunnels” en The Drawing Center de Nueva York. Desde entonces alterna su residencia en la ciudad donde las calles no tiene nombre con sus estancias en Bilbao. Tiene obra en colecciones de museos de arte contemporáneo importantes como Guggenheim Bilbao, Artium de Vitoria o MUSAC de León. Ganadora de, entre muchos otros, el premio Gure Artea. No para de trabajar.

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