Crónica de arte. Título de la expo: “Sala de Lectura”. Una propuesta de Aimar Arriola. Espacio Marzana, Bilbao. Hasta 14 setiembre (agosto cerrado). Horario: de lunes a viernes de 16:30 a 20:30.

Normalmente, cuando vamos a entrar en un espacio de arte, esperamos ver cuadros, esculturas, fotografías, vídeos… pero esta vez lo que tenemos aquí es una sala de lectura literal, real. Lo que ha hecho Aimar Arriola ha sido, para empezar, trasladar su biblioteca personal al espacio expositivo Marzana. Hay estanterías con revistas, libros, fanzines, fotocopias, una mesa de madera, sillas, y un fantástico puff colorista que rompe con cierto funcionalismo bibliotecario del resto de la sala. El puff, entre diseño mobiliario y escultura textil, es obra del diseñador SINPATRON. Además, otros comisarios y comisarias han sido invitadas para que aporten su selección de publicaciones: Colectivo Damas (Haizea Barcenilla y Ana García Pineda), Descord (fanzine de Barcelona) y Mariano Mayer. También hay que apuntar el mural de la joven artista guipuzcoana Haizea Poza, de estética cercana a las tipografías empleadas por las geniales “Chiks on speed”, moderna, eléctrica, enérgica.

La primera impresión es de extrañamiento, y la siguiente es de alivio. Cuántas veces, en los grandes centros de arte, después de visionar la exposición, con los pies hinchados, me he pasado horas en la tienda, o en la biblioteca, o en la cafetería. Aquí, ahora, sólo hay biblioteca. Para hojear revistas de fantásticas fotografías, leer textos de análisis certeros, consultar libros de magníficas ilustraciones, maquetaciones inusitadas, en papel couché, en fotocopia cutrelux, en elegante estucado,… en un espacio diáfano, con mucha luz natural, como es éste.

En la Sala de Lectura, el día de la inauguración, los redactores de Descord, publicación invitada, estuvieron trabajando in situ, en el centro del espacio, escribiendo en sus portátiles, imprimiendo, corrigiendo, provocando curiosidad a los asistentes, suscitando preguntas que no me atreví a hacer, (“¿Qué estás haciendo? ¿Qué escribes? ¿Por qué aquí? ¿Te puedes concentrar con toda esta gente alrededor?”), transformando la sala de lectura en sala de escritura, la biblioteca en oficina, el espacio pasivo en activo, en taller abierto.
La instalación recuerda un poco a una acción de la empresa Airtlines, creada por asistentes del taller “Interpasión” coordinado por Moraza en Arteleku en 2001, que instalaron una oficina de viajes imaginarios en el espacio expositivo del Elektronikaldia.
Por otra parte, también me remite a la Fanxinoteka de Napartheid, en Arteleku, que fue mostrada en Sala Rekalde en el contexto “Beste bat!”. Hace pensar en cuestiones como la autoridad del libro, que es conservado ad infinitum (“yo nunca tiro los libros”) frente a la caducidad de fanzines y fotocopias, que se “reciclan” a la primera de cambio. La libertad de la autoedición de los fanzines, el colarse por el entresijo, se paga con ser amontonado en cajas de cartón, lo cual tiene, no obstante, su toque povera. Sí, hay un trasfondo contestatario, casi asambleario, en “Sala de lectura”, que me gusta. Además del dibujo fijado en la pared, elemento típico de las bibliotecas domésticas, en este caso un poco canallesco (“Revolutionary art is of necessity criminal”), Aimar Arriola deja a la vista vestigios de la gestión (fotocopias de emailes o tikets de consumición de pintxos), evidenciando la labor de comisariado un poco procesualmente, como el escultor que deja partes del mármol sin pulir, para que veamos lo costoso que debió haber sido el trabajo. También está la directa “poética del tú”, (“Te presto mi cultura”), el lenguaje coloquial en un entorno, como el del Arte, apriorísticamente -y pretendidamente- culto (hace tiempo que volvió la moda de vestir de negro para las inauguraciones).

Los contenidos de las publicaciones son de temática cultural, artística, contracultural, creativa. Hay revistas como NEO2, Interview, libros de estética,… En una caja, me llamó la atención un pequeñísimo fanzine, de unos 8 centímetros. Se llama El Naufraguito, y es genial.
Desde el pasado 17 de Julio se presenta la selección realizada por el COLECTIVO DAMAS, con materiales, entre otros de Imma Avalos Marquès, David Bestué y Marc Vives, Louis Blanquer, Chih-Ting Chan, Julieta Dentone, Delphine Dumay, Pauline Fondevila, Jeleton , y otros mucho más. COLECTIVO DAMAS es una iniciativa que nace con el objetivo de experimentar con el formato comisarial y jugar con las fronteras entre espacios creativos.
La sala de Lectura está viva, el comisario cambia las publicaciones cada dos semanas, acarreándolas desde su casa. La línea entre trabajo y vida se difuminó. “Sí, en efecto, estoy desembalando mi biblioteca” (W. Benjamin, 1931).
