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Los muertos vivientes

Sunday, May 25th, 2008

Hoy es el día del orgullo frikie. Debería de ser motivo de alegría y alborozo, pero más bien no, no para mí. Y eso que de ser algo, de incluirme en alguna categoría, creo que me tocaría la de “frikie”. Pero no mola. No mola que si no vas como un puritano, te metan en esa categoría de “frikie”. No está bien que si no eres como esa gente con tan poca información cultural y tan poco criterio propio como para admirar sólo a los pelotazos de moda, te tachen de “monstruito”. No es justo, porque ese desprecio -que no nos engañemos, desgraciadamente, a menudo, la palabra “frikie” es empleada como algo descalificador-, ese deprecio es la venganza de los desinformados, de los cobardes que no se atreven a preferir el marrón cuando está de moda el azul, que no se salen del guión. Ser lo que ellos llaman “frikie”, ser diferente a ellos, debería de ser motivo de orgullo; pero no, desgraciadamente, todavía es como ser socioculturalmente de segunda división. Y no voy a seguir el juego. Un juego destinado a mantener una jerarquía de valores sociales vinculados a un nivel de lo que consideran “cultura de calidad”, o algo así.

Y además, quiero protestar desde este mi humilde blog, que el Gobierno Vasco, para promocionar una tarjeta, saque una campaña que sea tan insultante con la diferencia como ésta de la imagen. Un tio “raro”, un marciano, es el que no tiene la tarjeta. Pues rara será la mente tan poco imaginativa de sus creadores, que ha tenido que recurrir a un truco tan malo como denostar a los contrarios. Tan poco sutil, tan poco poética, que recurre en sus textos al imperativo más básico. Tan mala en su realización gráfica que el Potoshop canta como una calandria. ¡Vaya campaña!. Y muy parecida a otra de la BBK , de la tarjeta roja, en la que los que no la tenían eran “raros” (y ponían una foto de un tío en un bosque, un doctor loco, una gótica…) Mamma mía, la publicidad está en manos de puretas. Como no vayas de traje, mal. Bueno, de joven te dejamos ir de Quicksilver, de Vans, ¡uauh, qué guay! Eso sí, ropita comprada con sus tarjetitas.

Pues no, que se enteren, luchamos para vencer. Ellos son los raros, los que no tienen inquietudes, los que sólo se sueltan el pelo en las despedidas de solteros. Ellos son los muertos vivientes.